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jueves, 18 de enero de 2024

EL CABALLO ENFERMO

Por más vueltas que le he dado, no acierto a recordar el motivo, pero me tocó a mi. Tengo un especial imán para que me envíen a cualquier conflicto, de hecho es lo que hago laboralmente, me envían de un sitio a otro para calmar, pacificar y solucionar cosas. Hay momentos que me siento un apostol, pringao, o un pringao si apostolado.

Lo cierto es que estaba durmiento y el suboficial de guardia me despierta, debía ser en la mejor fase del sueño yo calculo que sobre la una o dos de la madrugada.
- ¡Preséntate urgente al oficial de guardia!

- ¡Voy p'allá! - respondí con una sarte de maldiciones que me ahorro para que no me cierren la cuenta.

Llego al cuerpo de guardia, me presento y allí estaban el teniente Ochando y mi querido don Germán Corisco, en funciones de capitán de día, con más ojeras que yo.

- Ahí fuera te espera un conductor y os vais a ir a la UER (unidad de equitación y remonta), de allí os traéis a un veterinario, lo dejáis en las cuadras y cuando haya acabado con el caballo, lo volvéis a dejar en la UER ¿Está claro?

- A la orden, mi capitán.

El conductor era buena gente, un cordobés alto y enjuto, don pinta de soso pero con la gracia a flor de piel. Cuando soltaba alguna de sus imprecaciones, yo me partía de la risa, por cierto era de mi escuadrón, del EPLM, como el caballo y la gestión de cuadras. Que si bien los carros, TOA y VEC combaten, sin nosotros no hay plan de batalla, gasoil, comida, munición, etc. Si a alguien le molesta, lo siento, pero que me diga como dispara si no tiene quien le suministre la munición. Cualquier idiota puede levantar un ejército en armas, el problema lo tendrá a la hora de la cena.

Continúo, que me estoy enrollado.

La UER estaba en la avenida de Extremadura, desconozco si continúa ahí y ni me molesto en mirarlo, si sé que hay un tipo destinado que en cuarenta años solo ha ascendido al grado inmediatamente superior... me caía bastante mal y me sigue cayendo mal.

Cerca de la UER había un bar restaurante, por llamarlo de alguna manera, que se llamaba LOS TRIPONES con el dibujo de un soldado barrigón vestido de uniforme y adornando un gran tramo de pared blanca. En esa época no era raro encontrar este tipo de bares o en la zona de Campamento, donde por poco dinero te ponías hasta las botas. Había un chiringuito en Campamento que se llamaba "Bar Los Cubatas", aunque hacía de todo, pero los combinados eran en extremo baratos, yo creo que la ginera era realemente AGUA DEL CARMEN rebajada con ácido sulfúrico o similar.
Retomo el tema, que "sus" despistáis.

En la UER nos esperaba el veterinario, que era un y en esa época los que no eran de armas lucían las divisias de color blanco sobre el uniforme de diario. Lo invité a subier al asiento delantero del Land Rover 109 largo y denegó la invitación con un gesto de agradecimiento y cortesía, se veía que aquel teniente era de familia buena y con estudios, como yo. Aunque de mi familia, hay mucho que hablar.

Por supuesto íbamos armados. Pistola al cinto el conductor y yo y subfusil Z70 con dos cargadores debidamente munionados, eran los años de plomo en Madrid y lo raro era el día que no atentaban los muy HDLGP amigos y compañero de Otegui y Pedrito.

Llegamos al cuartel, me apeé en el cuerpo de guardia para informar y bajamos a las cuadras. Podría haber regresado a la tranquilidad de mi cama y decirle al chofer que me despertaran al acabar lo que tuviera que acabar.

Yo pensaba que uno de los caballos se iba a morir, nada más lejos de ello. Yo conocía a los caballos porque todos ellos figuraban en la lista de revista que mensualmente se confeccionaba, además de GABO y otros que no recuerdo, también figuraban los perros, entre ellos LA MOÑA que tranquilamente podría haber cobrado trienios, quinquenios y planes de desarrollo.

Pero... me pudo la curiosidad y me fui a cuadras con el teniente veterinario y el conductor.

Las cuadras era un mundo aparte, los chavales que allí estaban destinados eran muy buena gente, pero parecían estar en otra dimensión, o en otra galaxio o podrían haber pertenecido a una secta rara, a los ILLUMINATI o a los APAGATTI, pero cierto es que estaban a pleno servicio para los caballos y se preocupaban mucho por el bienestar de todos los animales.

Cuando llegamos nos sirvieron café y entre cigarro y cigarro, esperábamos con paciencia a las obras del teniente veterinario.

Mis abuelos habían tenido mulasc caballos, vacas, gallinas y de todo, pero nunca había asistido a semejante acto que me dejó impresionado.

El caballo llevaba algunos días sin evacuar y eso era muy preocupante. El veterinario diluyo algo en un cubo de agua y se lo dieron a beber, para seguidamente calzarse un enorme guante hasta el hombro y acabar introduciendo su largo brazo por el ano del animal ¡Por el orto! que dicen mis amigos argentinos.
Los desconocedores de estas cuestiones qpretamos los gluteos con fuerza y abrimos los ojos con interés, mientras el veterinario maniobraba y al cabo de unos segundos nos dijo:

- ¡Háganse a un lado, por favor!

Él se situó en un flanco del caballo y extrajo el brazo en un movimiento rápido pero en absoluto violento. Y del caballo salió... un volumen de ... como yo no vi en mi vida.



Al finalizar, el caballo hizo un par de gestos como diciendo ¡ESTAMOS TAN AGUSTITOOOOOOOOOO! Y brincó muy levemente porque tenía sus patas trabadas. Los chavales de cuadras dejaron todo limpio y desinfectado en cuestión de minutos, tomamos un café, fumamos unos cigarros y antes de irnos, los chavales de cuadras fueron a buscar las gorras y nos saludaron militarmente, saludo al cual correspondimos todos y el teniente les agradeció el gesto.

Eran casi las ocho de la mañana cuando llegamos a la UER y el teniente nos invitó a desayunar con él, cosa que declinamos porque nuestro sensible estómago estaba removido tras haber asistido a los que asistimos.

Me acostumbré a bajar a la zona de cuadras de vez en cuando para jugar a las cartas con los chavales que prestaban servicio allí. De hecho jugábamos al mus, que es el único juego de cartas que se me daba bien, de la brisca ni me acuerdo.
Mi abuelo, en su corralón, tenía un estercolero. Un tractor venía cada diez o doce días a llevarse los "excedentes" y cuando le expliqué lo ocurrido le pareció de lo más normal.



El conductor cordobés y yo llegamos al cuartel, informamos de ello y nos a dormir contando con todas las dispensas del momento y aunque estábamos limpios, nuestras pituitarias aún memorizaban los olores de lo vivido en cuadras, zotal incluido.

jueves, 19 de octubre de 2023



El 19 de octubre de 1984 los servicios secretos comunistas polacos asesinaban al padre Popieluszko. 

Esperamos que el proceso de beatificación del siervo de Dios Jerzy Popieluszko se pueda concluir antes de que pase un año, afirma el postulador de la causa, el padre Tomasso Kaczmarek, que ha terminado la denominada «positio» (informe) sobre la causa de martirio. El volumen cuenta con 1.100 páginas y describe tanto los hechos de la vida del capellán del sindicato Solidaridad como las pruebas convincentes que «demuestran que fue asesinado por odio a la Iglesia y a Dios». La «positio» prueba sin ninguna duda que «el padre Jerzy murió reconciliado con Dios y aceptó los sufrimientos recibidos y la muerte violenta con espíritu de Amor».

Según el postulador, la beatificación podría producirse ya en junio de 2006, durante la visita de Benedicto XVI a Polonia. Actualmente, la «positio» sobre el martirio será entregada al relator, padre Hieronim Fokcinski, que representa a la Congregación para las Causas de los Santos. Luego, será leída por siete consultores. Si su parecer fuera positivo, el secretario de la Congregación para las Causas de los Santos preparará una relación sobre el estado de la causa que el prefecto presentará al Santo Padre. Si el Papa la aceptara, se leería el decreto sobre las virtudes heroicas en el Consistorio.

En el caso de una causa de martirio, de hecho, esto significa que el siervo de Dios podría ser proclamado beato. En el caso de los mártires, no hace falta el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. Comentando el itinerario del proceso de beatificación del capellán de Solidaridad, el postulador subrayó que la fecha de beatificación dependerá del trabajo de los consultores, pero tratarán esta causa como «prioritaria». El proceso diocesano ha durado sólo cuatro años y concluyó el 8 de febrero de 2001. La etapa romana se inició el 3 de mayo de 2001. El capellán de Solidaridad tenía sólo 37 años. Eran los años oscuros de la ley marcial del general Wojciech Jaruzelski.

El padre Jerzy Popieluszko celebraba misas por la patria. A su iglesia de San Estanislao de Kostka, en Varsovia-Zoliborz, acudía cada vez más gente. Para el régimen era un fanático, un ejemplo de clericalismo militante; para la gente, en cambio, era un pastor sabio y valiente, convencido de que debía vencer al mal con el bien. El 19 de octubre de 1984, el padre Popieluszko fue secuestrado y asesinado por tres agentes de los servicios secretos que, tras haberlo destrozado a golpes, lo arrojaron a las aguas heladas del río Vístula. La noticia del secuestro la dio el chofer del padre Jerzy, Waldemar Chrostowski, que logró saltar fuera del coche de los secuestradores y esconderse en el bosque.

Durante muchos días, se siguió esperando en que el capellán de Solidaridad continuara con vida. Hasta que, el 27 de octubre, el capitán Grzegorz Piotrowski confesó: «Lo he matado yo, con mis propias manos». El cuerpo se encontró después en el lago artificial formado por la presa de Wloclawek, a unos cien kilómetros al norte de Varsovia. El impacto fue impresionante pero el pueblo polaco lo afrontó sin ceder a la ira o a la violencia, recordando las palabras que el padre Jerzy solía repetir: «Tenemos que vencer al mal con el bien». Quienes ordenaron este delito, relatado en sus detalles macabros por los asesinos, en el curso de un dramático proceso, no fueron nunca juzgados. Los imputados fueron condenados pero vieron reducida la pena y han salido ya todos de la cárcel. La tumba del padre Popieluszko, situada en Varsovia junto a la iglesia donde celebraba las misas por la patria, se ha convertido en meta de peregrinaciones de millones de personas, que lo veneran como el testigo de la resistencia moral y espiritual del pueblo polaco. El 18 de octubre, en Wloclawek, donde se encontró el cuerpo del sacerdote, se celebró una misa por su beatificación. Al día siguiente, el cardenal Jozef Glemp, primado de Polonia, presidió una misa solemne en la iglesia de San Estanislao de Kostka en Varsovia.

Artículo escrito en https://carlismecatala.blogspot.com/2007/09/ , Septiembre de 2007.

viernes, 13 de octubre de 2023

Decía mi abuelo, cuando veía alguna película en la televisión, que no conocía en España unas carreteras tan buenas, tanto coches descapotable y tanta señorita con pañuelo atado a su cabeza. Estábamos acostumbrados a la mujer trabajadora y real, no a los mitos representados por las actrices de la época. Cosas de la propaganda de cada época ¿Verdad?

Yo me crié rodeado de mujeres. Mi madre, mis abuelas y mis tías que siempre me cuidaron y trataron como si yo fuera el rey más importante de la baraja. Para mis tíos fui su juguete, incñuso para mis tíos políticos que no podían entrar en casa a "hablar" con la novia hasta que se hubiean publicado las amonestaciones.

Dentro de las posibilidades económicas de mi familia, a muy temprana edad me hice un cassette reproductor y grabador, un radio cassete de iguales características y un equipo mixto de la marca Cronos con tocadiscos, cassette y radio AM/FM, la FM estaba casi desierta en esa época.

Tenía en mi mente todos los programas que se podían oír en esos tiempos y en la memoria las radio novelas de Guillermo Sautierr Casaseca, como Lucecita, un verdadero fenómeno de masas que hoy se desconoce. A Lucecita le hizo una acertadísima canción el genial Emilio, el Moro que aún hoy guardo en cinta y en single.

Al día siguiente, por las mañanas yo montaba "mi estudio de radio en directo" y "retransmitía" mi música y mis opiniones. Cintas de los Hermanos Calatrava o un curso de alemán de mi tío Jerónimo (EPD).

Tiempos de Pepe Da Rosa y de las dos primeras canciones que recuerdo en mi niñez: ES UNA LATA EL TRABAJAR, cantada por Luis Aguilé y UNA MENTIRA PIADOSA de Los Gemelos del Sur, canción que coincidión con la muerte de la novia de mi tío Francisco poco tiempo antes de casarse y que me dejó un recuerdo doloroso, tal vez el primer recuerdo doloroso.

En los largos viajes del verano, cuando no me gustaba la música que mi padre llevaba en el readio cassette de nuestro Renault 7, cerraba los ojos y tarareaba las canciones hasta quedarme dormido, con un calor incalculable, sin aire acondicionado y con un aire caliente entrando a rachas por las ventanillas semi abiertas.




Al ir creciendo añadí a los ABBA a mi amada Jeanette al repertorio y al imperio de cintas de cassette en mi poder. Estaba enamorado de Jeanette y cuando muchos años después tuve ocasión de conocerla, le confesé que ella fue mi primer amor.
Pasan los años por las ventanillas, no del coche, si no del autobús que usas para tus desplazamientos largos, con aire acondicionado operativo y las inacabables carreteras de La Mancha van dejando paso a las estribaciones de Despeñaperros, comenzando el recorrido de curvas y un solo carril para cada sentido de la marcha. Aldeaquemada , Las Navas de Tolosa y ese maravilloso recorrido verde, puerta de Andalucía.

Estabas deseando poder llegar a la mayoría de edad para poder tener carné de conducir y dinerillo para comprar un cuatro ruedas, te conformabas con el coche de Los Picapiedra, pero aún faltaba para eso y en el "Walkman" SONY sonaba QUEEN o PINK FLOYD, mientras regresaba la modorra, otra vez, del interminnable viaje. Por cierto, antes nombre a mi equipo COSMOS y cuando SONY entra en nuestro país, debe hacerlo de manos de COSMOS, porque la marca japonesa en España era propiedad de una empresa de sujetadores.

Tal vez los mismos sujetadores que usaran o usasen esas señoritas inexistentes que recorrían en descapotable las "perfectas" carreteras de las Españas, con un pañuelo atado a su cabeza.

La vida da muchas vueltas, mi COSMOS me acompañó muchos años, los "Walkman" aún los conservo y trabajé para Sony España durante once años, uno de las grandes experiencias laborales de mi vida. Y nunca hubo sujetadores en las estanterías de la tienda de empleados.

Tal vez sea cierto el dicho aquel: "LAS CASUALIDADES NO EXISTEN, Y SI EXISTEN ESTÁN MUY BIEN PREPARADAS".

domingo, 1 de octubre de 2023

EL FERIANTE (CAPÍTULO 2)

 Todo estaba funcionando bien en el Escuadrón es esos tiempos, mi capitán me enviaba a mecanografiar trabajos de maniobras que me mantenían encerrado casi todo el día en la oficina, con orden de no molestarme. Es necesario recordar que en esos tiempos no había ordenadores, teníamos unas máquinas de escribir Hispano Olivetti y las Olivetti Lexicón, para los "gráficos" usábamos unos tampones de tinta azul con las formas de los vehículos y todos los símbolos que se necesitaban para cada una de las operaciones.

Por suerte, en mi cuartel teníamos una fotocopiadora Nashua (Nachuaaaa en vocabulario del subteniente subayudante), que pidiéndole las llaves al subeteniente secretario del coronel, nos hacía todo el legajo de fotocopias para repartir donde correspondiera o correspondiese.

El parque automovilístico estaba perfectamente al día, los nuevos VEC en estado operativo y los AMX 30 funcionando salvo averías solamente subsanables a partir de que llegaran recambios de los que no disponíamos. Cabe recalcar que a los mecánicos españoles, cuando les faltan piezas o herramientas, saben suplirlas con lo primero que les pilla a mano o con los segundo que les viene a la imaginación.



Me salté dos maniobras consecutivas, una de ellas en Chinchilla de Monte Aragón, pero me comí dos seguidas en Pozuelo y en la Venta de la Rubia, maniobras "Mercurio" sobre plano y de transmisiones, que dicho sea de paso... me gustaban mucho. Mi capitán que siempre pretendía zaherirme con el tema de la lengua catalana, tenía en su grupo de maniobras "Mercurio" a un grupo de catalanes que no se los quitaba ni El Lute. Mateu era de Puigcerdà, yo de Manresa, Riera de Vic y Puig de Castellfollit de la Roca. Casi ná al aparato.

Y como nos organizábamos perfectamente en catalán, el capitán nos dejaba hacer a nuestro aire, soltando alguna que otra chorrada y haciéndonos traer comida, cafés y refrescos con una frecuencia poco habitual en otros lugares. Además ese mes la responsabilidad y gestión de la cocina tocaba a mi Escuadrón y tanto el brigada como el primero Vázquez, nos cuidaban muy bien.


Cómo no tenía servicio y había tenido un par de meses de bastante trabajo, le pedí a mi capitán una semana entera de permiso y me la otorgó, no vine a Cataluña, si no que anduve deambulando por Sevilla para saludar a mis abuelos y por Huelva donde había una muchacha con la que yo hablaba. 

Regreso al cuartel el domingo por la tarde y me preparo para entrar de guardia de armas ese mismo lunes, los servicios de armas tanto el retén como la guardia de seguridad me encantaban; sobre todo como suboficial. En la cena temprana del domingo, el suboficial de semana me llama aparte y me dice:

- Tete, el feriante no ha vuelto - dijo con total seriedad mientras la tortilla se me hacía un nudo en la garganta - le tocaba volver el lunes a diana y no ha aparecido todavía.

-¡Mierda! - exclamé en voz alta y me di por fusilado al día siguiente, eso sí, tras acabar la guardia cuyo oficial era mi muy querido Luis Sierra, entonces teniente.

Esa noche no dormí, ni tan siquiera pude cerrar los ojos. Hacía semanas que quería dejar de fumar y me liquidé casi un paquete esa noche. A las seis en punto de la mañana yo estaba vestido impecablemente, como un torero antes de una corrida importante. Hablando de la chica de Huelva, hay que recalcar que me obligaba a llevarle la ropa para lavarla y plancharla como si fuera a una recepción en La Zarzuela.

El relevo de la guardia era a las ocho de la mañana y a las siete y cuarto ya estaba en el patio de armas pegando voces y la gente incorporándose a la formación antes de hora. En mi mente recreaba un cuerpo de guardia medieval con diferentes elementos de tortura y mi capitán cabreado con unas tenazas en las manos con la intención de castrarme... ¡Cómo mínimo!


Hice que varios soldados regresaran a sus escuadrones para acicalarse, cambiar el armamento y otras cosas que no recuerdo, todo ello reflejo del enfado y del acongojamiento, todo hay que decirlo.

En la mili, el "acongojamiento" va desde arriba y hasta abajo, con lo cual, mis chavales con los que compartiría veinticuatro horas de guardia, antes de mi castración por parte de mi querido capitán, tenían claro que ese día iba a ser muy duro.

Llego mi teniente, mandé ¡FIRMES! a voz en grito, le comuniqué las oportunas novedades y tras revisar la tropa dijo:

- ¡Vamos para adentro!

Ni tan siquiera mis queridos legionarios se movían con la presteza con la que ese día se movió el piquete de la guardia. Y es que como ya he dicho anteriormente, el ACONGOJAMIENTO, era colectivo y grande.

La mañana comenzaba, llegaron las rutas de oficiales y suboficiales, los comandantes, tenientes coroneles y nuestro coronel en su Talbot Horizon de color negro, pero... mi capitán no había aparecido por el cuerpo de guardia.

A eso de las 10:00 de la mañana, nos avisan desde la barrera de acceso que sube mi capitán con un coche de la Guardia Civil, los escasos doscientos metros no los recorre tan rápido ni el Halcón Milienario.

Me puse ante el toro, para que no me buscaran, ni me tacharan de cobarde... porque todo el mundo en el cuartel estaba al tanto de mi movida. Salí del cuerpo de guardia al aparcamiento de visitantes autorizados, saludé a mi capitán con un taconazo que aún hoy resuena en Pozuelo de Alarcón y me presenta al teniente de la Guardia Civil que lo acompañaba en su coche, al cual saludé igualmente.

Ante la mirada de todo el mundo, me pasó un brazo por encima de los hombros y nos dirigimos al cuerpo de guardia mientras del vehículo de los "Civiles", se apeaban dos números (así se les llamaba entonces) y Luis Antonio V. vestido de soldado con su petate pero SIN ESPOSAR.

- No te preocupes, mi teniente, que ahora te trae el Primero el permiso de salida. Ve a mi despacho - me dice - y en el primer cajón está el pase de permiso especial que le hice a Luis Antonio y que se me traspapeló.

- ¡A sus órdenes, mi Capitán!

Batí todos los records de Mariano Haro y al abrir el primer cajón de la mesa del capitán, había una nota encima del permiso de salida que ponía:

"ESTE PASE LO HE HECHO YO. LLÉVALO AL CUERPO DE GUARDIA Y SE LO DAS AL TENIENTE. YA HE DICHO QUE HA SIDO UN ERROR MÍO, CUANDO HAYAS CAPADO A LUIS ANTONIO V. TE PASAS POR MI DESPACHO PARA QUE TE CAPE YO A TI".

Y ahí se acabó todo, con esa nota, meses más tarde lo comentamos como anécdota y el final de la guardia de ese día, resultó laxo y agradable.

Luis Antonio V. recibió una bronca de campeonato. Había podido empalmar dos ferias continuadas en las que obtuvo el suficiente dinero para que su familia se mantuviera durante los dos meses de calabozo con los que le iban a sancionar.

Ni una cosa, ni la otra. Le pegué una bronca de padre y muy señor mío que ratificó el capitán sin levantar la voz ni un ápice.

Pero Luis Antonio V. continuó saliendo de jueves a lunes para poder mantener a su familia. A los dos o tres meses de licenciarse, se plantó en el cuartel con la familia al completo. Su hija pequeña ya estaba recuperada y mi capitán había sido papá de María escasas semanas antes.

Comimos en Pozuelo, sin que faltaran las lagrimas y los abrazos a los postres.

Bendita sea la época de los grandes capitanes que viví en mi RCLAC Villaviciosa 14.




sábado, 30 de septiembre de 2023

EL FERIANTE (CAPÍTULO 1)

Una de las ventajas de haber estado destinado en la oficina del Escuadrón de Plana Mayor, es que toda la información de la unidad pasa por tus manos, por tus ojos o por tus oídos, tan solo hay una condición para saber, sin ser pretencioso, la extrema discreción.

Un chisme, un rumor o un comentario a destiempo puede causar más daño de lo que pretendemos, lo que para nosotros pretende ser una broma, una vejación, un insulto o un "yo la tengo más larga..." tiene todos los ingredientes para poder convertirse en algo doloroso para la persona en la que descargamos nuestras propias frustaciones. No hay que olvidar o dejar de lado al rebaño de borregos que se ríe y aplaude al "ejecutor", probablemente sea el "supremo líder" y aquellos que calla por el "que dirán", son los supremos gilipollas. Normalmente son los mismos que luego pretenden dar lecciones de ejemplaridad.

Luis Antonio V. A., era un tipo bajito, con la cara picada de viruela, desgarbado pero limpio, con unos intensos ojos azules de mirada perdida y cargada de dolor. Estábamos en un tiempo en el que las novatadas estaban prohibidas por el mismo JEME, en cartas enviadas a todos los jefes de unidad; cualquier novatada iba a ser llevada a juicio, el temido "Castillo" iba a estar más cerca que el calabozo local de los regimientos. El chaval era gaditano, igual que no voy a decir su apellido, tampoco escribiré su ciudad de origen.

Luis Antonio era bajito porque el peso de su bolsa escrotal no le permitía crecer más. Era un hombre muy trabajador y reservado, acostumbraba a pasear solo por la linea de carros y los límites del Regimiento, apenas entablaba conversación con otros soldados a la hora del racho y lo estrictamente necesario durante su turno de trabajo en los talleres de chapa y pintura. Con apenas dos meses en la unidad, una piara (he dicho piara y lo mantengo) de soldados más antiguos, intentaron forzarle a hacer una novatada, Luis Antonio se negó mirándolos desde su escaso metro sesenta de altura y uno de ellos extrajo unos puños americanos de su bolsillo. Luis Antonio en lugar de aminlanarse sacó a la tardía luz del atardecer una navaja cabritera de bastantes muelles, no cabe decir que los "valientes" salieron huyendo.

NOTA DEL AUTOR: He denominado a los agresores como "soldados más antiguos" y no los he calificado como "VETERANOS" porque para ser denominado como tal, es necesario dar ejemplo y no dar asco. El puño americano fue decomisado esa misma noche y el fulano pasó catorce días de prevención, yo no recordaba nada de ninguna navaja.

Luis Antonio sí me había visto y cuando nos cruzábamos por el cuartel, además de saludarme con la venia, acostumbraba a acompañar el movimiento de la mano con un comentario. Casi todos los miércoles se personaba en la oficina del Escuadrón para solicitar el pase de fin de semana y su trato era tremendamente educado, a pesar de tener el aspecto de "malo" en un personaje del tebeo o de miembro de una banda mejicana en alguna película de mi querido Fernando Sancho (EPD).

Los fines de semana que no se le concedía el pase de salida, deambulaba durante todo el día o solicitaba permiso para trabajar en los talleres durante todas las horas posibles, su mirada se tornaba más triste y su expresión torva, perso sin perder nunca la buena educación y la humildad. Una de esas tardes de sábado, estaba como suboficial de retén y al pasar por la cantina, lo vi sentado solo en una mesa con una cerveza en la mano, ni tan siquiera la había comenzado y a la temperatura ambiente pronto tendría el punto de un plato de sopa.


No volví a verlo hasta la hora de retreta en la que fui a buscar varias cosas para llevármelas al cuerpo de guardia del Retén. Estaba algo bebido, pero conservó su talante. Al siguiente lunes hablé con el sargento especialista que era su jefe en el taller de chapa y me habló maravillas del chaval, pero también recalcó su caracter reservado y un silencio perenne. Lo mismo pregunté a otros compañeros y la respuesta resulto igual, trabajador, noble, cumplidor, pero silencioso y distante.

Llegó el miércoles y pasó por la oficina para pedir el pase de fin de semana. He de añadir que mi capitán, al que siempre querré como a otro padre, era un gran tipo pero muy reacio a conceder permisos masivos en el Escuadrón. Acostumbraba a decir que el Pacto de Varsovia nos iba a invadir en fin de semana, en agosto, en Navidad, fin de año o el primero de enero. Todos los que había pedido permiso, no sabían que se irían para casa hasta el mismo viernes. También muchos pernoctas acostumbraban a quedarse en el cuartel en vez de ir para casa todos los días.

Cuando Luis Antonio retornó la solicitud, lo llamé por su nombre y tras un "¡A sus órdenes, mi Primero!", me ofrecí a acompañarle hasta el taller, ya que tenía unos tramites que realizar, no era cierto y ya estaba avisado también su sargento, tardaría en regresar. Y al pasar por la cantina casi lo empujo para que entre:

- ¿Que vas a tomar? - le pregunté.

- Una tónica fresquita, mi Primero. Yo no bebo.

- Hace unos día te vi con una cerveza - le dije mientras le daba un trago a mi Coca Cola de lata - y la navaja de cortar el queso.

- Mi primero - tartamudeó - la navaja...

- Era la navaja del queso y se acabó el tema - dije con un fingido cabreo - lo que quiero saber es lo de la cerveza.

Tardó en responder casi una eternidad, liquidó la tónica de un solo trago y rompió a llorar como un niño. Me abrazó y se deshizo ante el camarero y los cuatro o cinco compañeros que había en esos momentos en la cantina. Su llanto resbaló por las paredes, empañó los corazones y contagió a los que allía estaban.

Cuando se calmó, ya tenía otra tónica fresquita en el mostrador y me explicó su historia:

- Verá Usted, mi Primero - dijo aún entre lágrimas y tras darle un tanto a la tónica. El camarero por su parte y bajo su responsabilidad y anos había repuesto la bebida y añadido un planto con chorizo y queso - Yo tengo ahora casi veintinueve años, he estado tramitando documentación para hacer la mili con la edad ya cumplida y estar solo seis meses.

Asentí a su afirmación, ya que en el cuartel había varios soldados en esa condición pero todos por prórrogas para estudios.

- Desde hace dos años - todo lo que diga Luis Antonio debe leerse con el hermoso acento gaditano - no he parado de trabajar todos los días, nunca hice una sola fiesta y todo el dinero lo hemos ahorrado para que a mi mujer y a mi hijo no les faltara de nada durante ese medio año de mili. Pero ya sabe Usted lo que pasa, mi Primero... cuando el pobre lo tiene "tó enhebrao", resulta que se parte el hilo o la tela para coser era de otro color.

Le pegó otro tiento a la tónica.

- ¿Y que te pasó con el hilo, Luis? - le pregunté dando un solo mordisco a aquel puñetero y bendito queso manchego tan delicioso.

- Pues, verá Usted, mi Pimero....

- Estoy esperando.

-¡Que la preñé, mi Primero, la preñé!

- ¿Y dónde está el problema, tenéis dinerillo ahorrado?

Volvió a romper en llanto inconsolable y cayó de rodillas al suelo con toda la pena escapando entre sus gemidos, entre su desgarro y dolor. Casi una hora me costó calmarlo y nos estaba llegando el momento del descanso para que la cantina se llenase de gente.

- Luis Antonio ¡Dime cúal es el problema!

- Mi Primero, que a mi hija aún no la he podido tener en brazos, está ingresada en la UCI desde que nació hace seis meses y todo lo que he ganado antes de venir no ha sido suficiente, por eso pido los fines de semana para poder trabajar y dejar dinero en mi casa, porque al hospital a ver a mi hija voy poquito rato.

- ¿Y cuanto ganas trabajando solo el fin de semana?

- ¡¡¡Mucho, mi Primero!!!

- ¿Y de qué trabajas?

- Soy feriante, mi Primero.


¡MENUDO PROBLEMÓN! 

¡Total que lo mandé a su taller y me fui a ver al Capitán! Le expliqué la historia, sen conmovió y me advirtió que en todos sus años de servicio, había vivido embustes de todos colores, falsedades de gran calibre y cuestiones inverosímiles... era miércoles y había que empezar a confeccionar los pases de fin de semana. Me la estaba jugando por un tipo que me parecía buena persona, pero las opiniones de mi capitán pesaban mucho, no por miedo al arresto, si no por fallarle.

Entré en su despacho al cabo de una hora larga y estaba al teléfono hablando con otro teniente, de vete a saber donde.

- ¡Perfecto, mi teniente! Te estoy muy agradecido, quiero facilitarle la vida al chaval y nos faltaba tu confirmación. Si vienes por Madrid, pasa por el Regimiento y pregunta por mi.

Colgó el teléfono y me dice:

- ¿Sabes quien era ese teniente?

- No, mi capitán.

- El del puesto de la Guardia Civil, conocen a Luis Antonio. Es feriante por toda la provincia y muy buena persona. Lláma al Chapa y Pintura y que suba volando.

- Gracias, mi capitán. A la orden - repliqué más feliz que una lombriz.

- Como ese tío te haya soltado un rollo - me dijo con medio cuerpo ya fuera del despacho - te mando al Puerto de Santa María y no para que vayas a la feria - un calambre recorrió mi pierna izquierda subiendo hasta la apretar la intimidad masculina como nunca me la apretó.

Luis Antonio llegó al despacho del capitán y entramos juntos. La retahíla que le soltó el capitán hubiera acongojado al gran Viriato. Pero Germán, mi querido capitán era una coraza con corazón de chocolate.

- Te voy a decir una cosa. Como ganes menos de cien mil pesetas el fin de semana, te meto en el calabozo hasta que resucite Tutankamón ¿Me has entendido?

- A sus órdenes, mi capitán ¿Entonces me puedo ir el lunes, mi capitán?

- ¡No! - dijo con toda la sequedad del mundo y me miró a mi señalándome con su dedo índice - hazle un pase de fin de semana desde mañana por la mañana hasta el martes a diana... y como nos invadan los polacos, te corto los pelendengues a ti.

- A la orden, mi capitán.

- Fuera los dos de aquí.

Luis Antonio me abrazó ya en el exterior, redacté el pase y el capitán lo firmó.

Entre semana era una fiera cumpliendo sus obligaciones y haciendo las cosas bien, el brigada mandó ponerle servicios de retén o de cuartelero para que descansara un poco, pero... llegaron los nuevos VEC (vehículo de exploración de Caballería) y al no tener torreta, era necesario hacerles un "algo" provisional donde poder resguardar a la tripulación de la lluvia, la metralla y poner una ametralladora MG, y hubo que tirar de Luis Antonio, pero los fines de semana se iba de permiso.

Todo estaba funcionando excesivamente bien, hasta que...


Continuara.....





martes, 29 de agosto de 2023

NOS HAN "VOLAO" UN CHOPO

Esa fue la frase lapidaria que en un relevo como suboficial de semana le dijo el cabo armero al sargento que yo tenía que relevar, aún estábamos en los previos y los que conocéis como funcionaba esto... "pues eso" que diría Lina Morgan en "Vaya par de gemelas".

A unos se les apretó el bajo vientre hasta notar protuberancias en el cuello, otros tuvieron que apretar el bajo vientre para no descargar de manera inadecuada y a otros se les cayó una por cada pernera del patalón, sin llegar al suelo porque ambas perneras iban introducidas por dentro de las botas Segarra.

A medio hacer el relevo como suboficial de semana, nos vimos todos en el despacho del Comandante S2 y todo el mundo mosqueado. He de decir que noté un cierto relajamiento en la tripa, ya que me ordenaron ir a hacer cargo de la tropa en mi escuadrón y se quedaron con mi sargento aún no relevado, el cabo armero y los otros dos soldados de la armería, que por supuesto perdieron su salida de fin de semana.

Se organizó un refuerzo de la guardia y las inspecciones fueron tremendamente exahustivas, para colmo habían vuelto de maniobras varias unidades y algunos se llevaban de recuerdo cartuchos de 12mm, de 7,62 y de 9 parabellum como recuerdo. Ni que decir tiene que fueron arrestados y se les castigó sin permiso de fin de semana durante bastante tiempo.

Ese fin de semana se organizaron partidas de búsqueda y se removió Roma con Santiago, nunca mejor dicho por lo del santo patrón, porque hasta la capilla se revisó.

Además del servicio de semana, el comingo me tocó suboficial de guardia. Durante el regreso de los soldados al Regimiento, todos los petates y bolsas se vaciaban y registraban a fondo. Ya de madrugada, sube a pie un grupo de chavales de los últimos reemplazos y uno de ellos, un galleguiño de una aldea perdida, llevaba en el petate el CETME perdido, debidamente desmontado y con un cargador vacío... para completar el equipo.

Una vez comprobado el número de serie, el chaval queda arrestado y vigilado por dos soldados de la guardia y nos presentamos ante el oficial de guardia, quien manda despertar al capitán de cuartel.

El capitán de cuartel solo dijo "Que se vista de faena y al calabozo", pero tenía cara de querer soltarle un sopapo.

Ahí quedó la cosa, ese día prometía ser largo. El galleguiño no paraba de llorar y tras oirle en "confesión" el capitán en funciones de juez informó al coronel, que ordenó esperar unos días antes de tomar decisiones más serias.

Ese jueves llegó una carta dirigida al galleguiño, una carta de sus padres con diez o doce fotos de él, de su padre y de su madre allá en su aldea perdida y con el CETME en la mano. La mamá había limpiado el arma tan bien que la madera brillaba como nueva.


Supongo que el tema iría o vendría de las más altas esferas, lo cierto es que tanto el comandante S" como el Ilmo. Sr. Coronel... lograron absorver al galleguiño de todas sus faltas y aquí no ha pasado nada o casi nada, la cosa no llegó a más.

Os recuerdo que eso eran los años de plomo en Madrid y en las unidades había mucho simpatizante/terrorista etarra que pasaban información.

Hoy ya puedo decirlo, en esos tiempos, y ante mi pinta de "perdido y escaqueado" hacía la labor que me habían asignado, mi oficial tutor (un Tcol.) me decía que nosotros éramos como Jesucristo, salvando las distancias, teníamos una vida pública y una vida privada.

Hora de ir a dormir, mañana me toca ANALÍS que diría Carlos Herrera.

Para ilustrar la historia os dejo una de las muchas caricaturas que tengo, JosePi ....món pinta más cosas militares y hazte con el mercado que eres un artistazo.

PD.: Hay un detalle de afecto para uno que antes me quería mucho y ahora no le caigo tan simpático 😂😉😘

lunes, 28 de agosto de 2023

MI VILLAVICIOSA

Probablemente era entre 2009 o 2010, había pernoctado en un hotel de Madrid y me dirigía hacia Valladolid a comer con mi muy querido Javier Cabrero y mi muy querido Augusto Ferrer-Dalmau.

Javier venía desde Santander y como conducir no es lo suyo, se retrasó. Ese mismo día, el Pintor de Batallas hacía entrega a la Academia de Caballería de un cuadro sobre el teniente coronel Primo de Rivera en los actos de celebración sobre la concesión de la laureada al RCAC Alcántara 10.



Ese día también puso Dios en mi camino a un tipo pistonudo que en esos momentos era el teniente coronel jefe de estudios de nuestra academia, la del Arma del Sacrificio.

La sangre del Villaviciosa 14 corría, y corre, por las venas de mi querido Alvaro de Zunzunegui y ahí seguimos, mi Coronel. Sabes donde me tienes en cualquier momento.

Era viernes y Álvaro tuvo que regresar a Madrid. No se quedó al aperitivo posterior ni a la agradable tertulia que mantuvimos en el bar de oficiales con el ACAB Excmo. Sr. General don Luis Manuel López, Augusto, uno de los Veteranos del Farnesio 12 y no recuerdo si también estaba con nosotros Lucas Molina.




Por segunda vez el director de la Academia e Inspector general del Arma, le decían a un ya civil, que el Villaviciosa fue el mejor de todos los regimientos de nuestra Caballería....

Ahí lo dejo, si alguien sabe de esto eran los generales de la ACAB e Inspectores del Arma,, el Villaviciosa el mejor y chitón.

Salio el nombre de mi estimado "capitán" don Germán Corisco Domínguez, fallecido mientras desarrollaba labores como general de brigada en misiones OTAN y siendo el mismo general López quien repatriara el cuerpo de mi tan querido "capitán", el que me hacía rabiar diciédome durante dos años: "Esto es más tuyo que Gibraltar de los ingleses...".

Solo en una ocasión, el General Corisco me preguntó si le iba a dar respuesta a su habitual frase sobre Gibraltar, a lo que le respondí ¡Mi capitán, no me joda, que este fin de semana he quedado con la Srta Tal y no quiero que me arreste! Nos tomamos otro cortado y me dio un cariñoso pescozón, como siempre.

¡MIL VECES QUE NACIERA, DOS MIL VOLVERÍA A ALISTARME EN LA CABALLERÍA! (Frase original de mi querido Álvaro).

jueves, 20 de julio de 2023

UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS

¡Haz el favor de entrar a casa, que llevas todo el día en la calle! Posiblemente era una de las frases que más nos reiteraban nuestras madres en los lejanos veranos de nuestra infancia y pre adolescencia para quienes tenemos ya una edad.


Nuestros veranos, el mío en particular, eran largos periodos de vacaciones en los que cruzaba más de media España, desde poco después de finalizar las clases, hasta escasos días antes de retomarlas. Era un niño estudioso, con una facilidad pasmosa para aprobar las asignaturas y acordarme de lo estudiado casi con calidad de fotografía mental. Desconozco lo que es un suspenso y además, como era necesario ir a la biblioteca para hacer los deberes, también recuerdo las consultas de otras materias ajenas, pero halladas en las enciclopedias mientras buscaba la materia en desarrollo para el día siguiente. También es cierto que tuve muy buenos profesores, entre ellos don Arturo Berrozpe que me enseñó a saber leer y quien supo transmitirme su pasión por la lectura, siempre se aprende, aunque sea del prospecto de las medicinas.

Pero todo tiene su cara y su cruz. Y mi cruz, la de mi amada madre y la de los profesores era mi dichoso carácter..... y hasta hoy continúa dando problemas, pero lo controlo con pastillas y mucha paciencia. No siempre lo logro.

Nací en 1966, gran reserva. Por la cantidad de natalicios, hay quien lo denominaba de manera un tanto grosera como el "¡año de la gran follaringa!". Allá cada uno con sus opiniones.  

En 1974 estalla en aquella televisión en blanco y negro un gran programa para los niños: UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS, aunque ya disfrutábamos de los CHIRIPITIFLÁUTICOS del Capitán Tan, Valentina, el Tío Aquiles y Locomotoro con los hermanos Malasombra; la llegada de este nuevo proyecto caló muy hondo entre los niños de ese tiempo.

Mi hermana y mi primo Patxi tendrían unos tres años y mi labor como "responsable" de ellos, me ataba más al programa que a los libros, aunque jamás abandoné la lectura y combinaba amas situaciones. Cosa que aún hoy ejercito, leer o estudiar y escribir mientras oigo la radio o veo una película. Debo aclarar que el "cargo" de responsable de mi hermana y mi primo, fue una decisión tomada "democráticamente" por mi mamá y a la que no pude rehusar, tal vez por el temor a la chancla o probablemente por respeto.

También es necesario aclarar que ese año había sido catigado durante todo el curso sin salir al recreo y antes de llegar a la mitad del año, tuvieron la "gentileza" de expulsarme... pero sin un solo suspenso, en ninguna materia... el dichoso carácter.

Mi pasión por la lectura no era única. Me encantaba y me encanta escribir. Estaba enamoradísimo de la radio y de la música. Y esta sintonía de  UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS se convirtió en la primera que yo no consideraba "repipi", probablemente ya a los 9 años comenzaba mi pre adolescencia y la necesidad de "evolucionar" hacia cosas menos dirigidas a los niños pequeños.

De las tres sintonías antiguas de UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS, localizadas en YouTube, esta es la mejor, al menos para mi. Incluso hay una cantada por Las Trillizas de Oro que puede ser considerada una notable herejía. Yo tengo un vinilo sin  título de 45 rpm, con otra versión no hallada en ningún medio de internet... Y pa mi lo guardo.

No te digo que superes esta sintonía... ¡iguálala!

Y continúa el verano de los 57, recordando aquellos otros de juegos con los amigos, lecturas de tebeos y comidas rápidas para regresar rápido a la calle para jugar con los amigos. Las diatribas de mamá contra "este niño que se pasa todo el día en la calle", eran respondidas con monosílabos de papá. Tras la cena los mayores salían a tomar el "fresquito" a la calle, los coches apenas existían y a esas hora no circulaban, mientras ellos hablaban y bebían del porrón o del botijo, los amigos jugábamos a todo o casi todo y las horas pasaban lentas, mientras las señoras se adentraban en el zaguan de la casa para ir proveyendo de cervecitas frescas a los señores de la casa y a los vecinos...