lunes, 28 de agosto de 2023

MI VILLAVICIOSA

Probablemente era entre 2009 o 2010, había pernoctado en un hotel de Madrid y me dirigía hacia Valladolid a comer con mi muy querido Javier Cabrero y mi muy querido Augusto Ferrer-Dalmau.

Javier venía desde Santander y como conducir no es lo suyo, se retrasó. Ese mismo día, el Pintor de Batallas hacía entrega a la Academia de Caballería de un cuadro sobre el teniente coronel Primo de Rivera en los actos de celebración sobre la concesión de la laureada al RCAC Alcántara 10.



Ese día también puso Dios en mi camino a un tipo pistonudo que en esos momentos era el teniente coronel jefe de estudios de nuestra academia, la del Arma del Sacrificio.

La sangre del Villaviciosa 14 corría, y corre, por las venas de mi querido Alvaro de Zunzunegui y ahí seguimos, mi Coronel. Sabes donde me tienes en cualquier momento.

Era viernes y Álvaro tuvo que regresar a Madrid. No se quedó al aperitivo posterior ni a la agradable tertulia que mantuvimos en el bar de oficiales con el ACAB Excmo. Sr. General don Luis Manuel López, Augusto, uno de los Veteranos del Farnesio 12 y no recuerdo si también estaba con nosotros Lucas Molina.




Por segunda vez el director de la Academia e Inspector general del Arma, le decían a un ya civil, que el Villaviciosa fue el mejor de todos los regimientos de nuestra Caballería....

Ahí lo dejo, si alguien sabe de esto eran los generales de la ACAB e Inspectores del Arma,, el Villaviciosa el mejor y chitón.

Salio el nombre de mi estimado "capitán" don Germán Corisco Domínguez, fallecido mientras desarrollaba labores como general de brigada en misiones OTAN y siendo el mismo general López quien repatriara el cuerpo de mi tan querido "capitán", el que me hacía rabiar diciédome durante dos años: "Esto es más tuyo que Gibraltar de los ingleses...".

Solo en una ocasión, el General Corisco me preguntó si le iba a dar respuesta a su habitual frase sobre Gibraltar, a lo que le respondí ¡Mi capitán, no me joda, que este fin de semana he quedado con la Srta Tal y no quiero que me arreste! Nos tomamos otro cortado y me dio un cariñoso pescozón, como siempre.

¡MIL VECES QUE NACIERA, DOS MIL VOLVERÍA A ALISTARME EN LA CABALLERÍA! (Frase original de mi querido Álvaro).

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