¡Haz el favor de entrar a casa, que llevas todo el día en la calle! Posiblemente era una de las frases que más nos reiteraban nuestras madres en los lejanos veranos de nuestra infancia y pre adolescencia para quienes tenemos ya una edad.
Nuestros veranos, el mío en particular, eran largos periodos de vacaciones en los que cruzaba más de media España, desde poco después de finalizar las clases, hasta escasos días antes de retomarlas. Era un niño estudioso, con una facilidad pasmosa para aprobar las asignaturas y acordarme de lo estudiado casi con calidad de fotografía mental. Desconozco lo que es un suspenso y además, como era necesario ir a la biblioteca para hacer los deberes, también recuerdo las consultas de otras materias ajenas, pero halladas en las enciclopedias mientras buscaba la materia en desarrollo para el día siguiente. También es cierto que tuve muy buenos profesores, entre ellos don Arturo Berrozpe que me enseñó a saber leer y quien supo transmitirme su pasión por la lectura, siempre se aprende, aunque sea del prospecto de las medicinas.
Pero todo tiene su cara y su cruz. Y mi cruz, la de mi amada madre y la de los profesores era mi dichoso carácter..... y hasta hoy continúa dando problemas, pero lo controlo con pastillas y mucha paciencia. No siempre lo logro.
Nací en 1966, gran reserva. Por la cantidad de natalicios, hay quien lo denominaba de manera un tanto grosera como el "¡año de la gran follaringa!". Allá cada uno con sus opiniones.
En 1974 estalla en aquella televisión en blanco y negro un gran programa para los niños: UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS, aunque ya disfrutábamos de los CHIRIPITIFLÁUTICOS del Capitán Tan, Valentina, el Tío Aquiles y Locomotoro con los hermanos Malasombra; la llegada de este nuevo proyecto caló muy hondo entre los niños de ese tiempo.
Mi hermana y mi primo Patxi tendrían unos tres años y mi labor como "responsable" de ellos, me ataba más al programa que a los libros, aunque jamás abandoné la lectura y combinaba amas situaciones. Cosa que aún hoy ejercito, leer o estudiar y escribir mientras oigo la radio o veo una película. Debo aclarar que el "cargo" de responsable de mi hermana y mi primo, fue una decisión tomada "democráticamente" por mi mamá y a la que no pude rehusar, tal vez por el temor a la chancla o probablemente por respeto.
También es necesario aclarar que ese año había sido catigado durante todo el curso sin salir al recreo y antes de llegar a la mitad del año, tuvieron la "gentileza" de expulsarme... pero sin un solo suspenso, en ninguna materia... el dichoso carácter.
Mi pasión por la lectura no era única. Me encantaba y me encanta escribir. Estaba enamoradísimo de la radio y de la música. Y esta sintonía de UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS se convirtió en la primera que yo no consideraba "repipi", probablemente ya a los 9 años comenzaba mi pre adolescencia y la necesidad de "evolucionar" hacia cosas menos dirigidas a los niños pequeños.
De las tres sintonías antiguas de UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS, localizadas en YouTube, esta es la mejor, al menos para mi. Incluso hay una cantada por Las Trillizas de Oro que puede ser considerada una notable herejía. Yo tengo un vinilo sin título de 45 rpm, con otra versión no hallada en ningún medio de internet... Y pa mi lo guardo.
No te digo que superes esta sintonía... ¡iguálala!
Y continúa el verano de los 57, recordando aquellos otros de juegos con los amigos, lecturas de tebeos y comidas rápidas para regresar rápido a la calle para jugar con los amigos. Las diatribas de mamá contra "este niño que se pasa todo el día en la calle", eran respondidas con monosílabos de papá. Tras la cena los mayores salían a tomar el "fresquito" a la calle, los coches apenas existían y a esas hora no circulaban, mientras ellos hablaban y bebían del porrón o del botijo, los amigos jugábamos a todo o casi todo y las horas pasaban lentas, mientras las señoras se adentraban en el zaguan de la casa para ir proveyendo de cervecitas frescas a los señores de la casa y a los vecinos...








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