
jueves, 18 de enero de 2024
EL CABALLO ENFERMO

jueves, 19 de octubre de 2023
Esperamos que el proceso de beatificación del siervo de Dios Jerzy Popieluszko se pueda concluir antes de que pase un año, afirma el postulador de la causa, el padre Tomasso Kaczmarek, que ha terminado la denominada «positio» (informe) sobre la causa de martirio. El volumen cuenta con 1.100 páginas y describe tanto los hechos de la vida del capellán del sindicato Solidaridad como las pruebas convincentes que «demuestran que fue asesinado por odio a la Iglesia y a Dios». La «positio» prueba sin ninguna duda que «el padre Jerzy murió reconciliado con Dios y aceptó los sufrimientos recibidos y la muerte violenta con espíritu de Amor».
En el caso de una causa de martirio, de hecho, esto significa que el siervo de Dios podría ser proclamado beato. En el caso de los mártires, no hace falta el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. Comentando el itinerario del proceso de beatificación del capellán de Solidaridad, el postulador subrayó que la fecha de beatificación dependerá del trabajo de los consultores, pero tratarán esta causa como «prioritaria». El proceso diocesano ha durado sólo cuatro años y concluyó el 8 de febrero de 2001. La etapa romana se inició el 3 de mayo de 2001. El capellán de Solidaridad tenía sólo 37 años. Eran los años oscuros de la ley marcial del general Wojciech Jaruzelski.martes, 17 de octubre de 2023
EL DESEMBARCO DE NORMANDÍA, LOS CRUCIGRAMAS Y EL DAILY TELEGRAPH
No creo que exista o haya existido hasta ahora un derroche tan grande de medios, propaganda, contrainformación, blindaje contra los posibles espías, coordinación entre tantos ejércitos, movimientos de tropas, combustible, armamentos, apoyos, reservas, motivación de los combatientes...
Regresando a la historia que nos interesa y no a los líos de cada uno, la Operación Fortaleza se la colocaron a Patton como puesta con calzador para tenerlo alejado de las operaciones de guerra y pasearlo por muchos lugares, dando pistas a los alemanes sobre unas clarísimas operaciones dirigidas a desembarcar tropas aliadas en Calais y no en otro lugar. Personalmente también creo en esta opción como un remedio para acallar a un Patton demasiado radical entre los meapilas británicos y especialmente con Montgomery con quien se odiaban a muerte. Mi opinión es que si a Patton le dieran a elegir, antes de atacar a Rommel, hubiera ido a cargarse al pedante de Monty que era un "aprovechategui" inútil necesitado de mucha pompa y demasiado protagonismo personal.
Con todos los hilos puestos, las telas dispuestas y el vestido a punto de ser cosido, retomemos de nuevo la cuestión de los crucigramas, se disparan de nuevo las alarmas en el MI5 sobre la seguridad de las operaciones militares. De nuevo aparecen en la sección de crucigramas del The Telegraph palabras claves relacionadas con el "sarao" que estaba a punto de ponerse definitivamente en marcha.
Al celebrarse el 40º aniversario del desembarco en Normandía, un antiguo alumno del director Leonard Dawe, RONALD FRENCH, declaró a THE TELEGRAPH que él había sido uno de los niños "responsables" de comunicar a su maestro estos nombres, asignados a códigos secretos de las operaciones militares aliadas.
French aseguró que en esos tiempos de guerra los niños estaban obsesionados con el tema, hablaban de eso todo el tiempo y se fascinaban con la idea de ser soldados, de las armas, de los nazis... En fin, explicó además que un campamento de soldados se encontraba cerca del Strand School y que los niños los visitaban asiduamente y que fue ahí donde escuchó los códigos de un operativo para el que se estaban preparando. Esta explicación suena viable, aunque lo cierto es que el profesor Dawe nunca habló claramente de lo ocurrido con el MI5. En su momento sólo dijo que los agentes lo consideraron inocente, lo dejaron ir y por eso "no le habían disparado". Sí, el operativo era tan importante que fue tratado como un caso de vida o muerte.
UTAH, OMAHA, GOLD, SWORD Y JUNO.
UTAH Y OMAHA fueron asignadas a los Estados Unidos, concretamente al V cuerpo de ejército (1ª Y 29ª Divisiones de infanería) y al VII cuerpo de ejército (4ª división de infantería, 82 Y 101 divisiones de paracaidistas Airborne).
GOLD, SWORD Y JUNO correspondieron a ingleses, canadienses y franceses (79ª Division Blindada "Toros Negros", 6ª division de paracaidas "Diablos Rojos", 3ª Division de Infanteria, 27ª brigada blindad, 50ª division de infanteria, 8ª brigada blindada, 3ª division de infanteria canadiense, 2ª brigada blindada canadiense y 1º Batallon de Fusileros Marinos Franceses.
Fernando Cebrián, D. Pedro, el alcalde.
Antonio Mercero, D. Feliciano, el cura. (cap. 2)
Francisco Vidal, D. Marcelino, el cura (desde el cap. 3)
María Nevado, Marta, la boticaria y concejal, después esposa del alcalde.
Juan Amigo, Tomas, Cabo de la Guardia Civil.
José Villasante, Gonzalo.
Jesús Guzmán, Braulio, el cartero.
Antonio P. Costafreda, Goyo, el alguacil.
Jacinto Martín, Joaquín, el dueño del bar.
Rafael Hernández, Dionisio, el conductor del autobús.
Tito García, Benito, comerciante en vinos, cuñado de Joaquín, y tras la muerte de este dueño del bar.
Xan das Bolas, Camilo, pastor y barrendero.
Paco Marsó, D. Francisco, Médico. (cap. 4, 9, 10 y 12)
Arturo López, D. Cipriano, Médico. (cap. 6 y 19)
Francisco Javier Martín “Blaki”, en los primeros capítulos secretario del Ayuntamiento.
y los niños: Emilio Garcia, Juanito, hijo de Dionisio. Pablo Miyar, Manolo
Jose M. Aguado, Angelito Y Esther Dobarro, Maria.
viernes, 13 de octubre de 2023
domingo, 1 de octubre de 2023
EL FERIANTE (CAPÍTULO 2)
Todo estaba funcionando bien en el Escuadrón es esos tiempos, mi capitán me enviaba a mecanografiar trabajos de maniobras que me mantenían encerrado casi todo el día en la oficina, con orden de no molestarme. Es necesario recordar que en esos tiempos no había ordenadores, teníamos unas máquinas de escribir Hispano Olivetti y las Olivetti Lexicón, para los "gráficos" usábamos unos tampones de tinta azul con las formas de los vehículos y todos los símbolos que se necesitaban para cada una de las operaciones.
Por suerte, en mi cuartel teníamos una fotocopiadora Nashua (Nachuaaaa en vocabulario del subteniente subayudante), que pidiéndole las llaves al subeteniente secretario del coronel, nos hacía todo el legajo de fotocopias para repartir donde correspondiera o correspondiese.
El parque automovilístico estaba perfectamente al día, los nuevos VEC en estado operativo y los AMX 30 funcionando salvo averías solamente subsanables a partir de que llegaran recambios de los que no disponíamos. Cabe recalcar que a los mecánicos españoles, cuando les faltan piezas o herramientas, saben suplirlas con lo primero que les pilla a mano o con los segundo que les viene a la imaginación.
Y como nos organizábamos perfectamente en catalán, el capitán nos dejaba hacer a nuestro aire, soltando alguna que otra chorrada y haciéndonos traer comida, cafés y refrescos con una frecuencia poco habitual en otros lugares. Además ese mes la responsabilidad y gestión de la cocina tocaba a mi Escuadrón y tanto el brigada como el primero Vázquez, nos cuidaban muy bien.
Cómo no tenía servicio y había tenido un par de meses de bastante trabajo, le pedí a mi capitán una semana entera de permiso y me la otorgó, no vine a Cataluña, si no que anduve deambulando por Sevilla para saludar a mis abuelos y por Huelva donde había una muchacha con la que yo hablaba.
Regreso al cuartel el domingo por la tarde y me preparo para entrar de guardia de armas ese mismo lunes, los servicios de armas tanto el retén como la guardia de seguridad me encantaban; sobre todo como suboficial. En la cena temprana del domingo, el suboficial de semana me llama aparte y me dice:
- Tete, el feriante no ha vuelto - dijo con total seriedad mientras la tortilla se me hacía un nudo en la garganta - le tocaba volver el lunes a diana y no ha aparecido todavía.
-¡Mierda! - exclamé en voz alta y me di por fusilado al día siguiente, eso sí, tras acabar la guardia cuyo oficial era mi muy querido Luis Sierra, entonces teniente.
Esa noche no dormí, ni tan siquiera pude cerrar los ojos. Hacía semanas que quería dejar de fumar y me liquidé casi un paquete esa noche. A las seis en punto de la mañana yo estaba vestido impecablemente, como un torero antes de una corrida importante. Hablando de la chica de Huelva, hay que recalcar que me obligaba a llevarle la ropa para lavarla y plancharla como si fuera a una recepción en La Zarzuela.
El relevo de la guardia era a las ocho de la mañana y a las siete y cuarto ya estaba en el patio de armas pegando voces y la gente incorporándose a la formación antes de hora. En mi mente recreaba un cuerpo de guardia medieval con diferentes elementos de tortura y mi capitán cabreado con unas tenazas en las manos con la intención de castrarme... ¡Cómo mínimo!
Hice que varios soldados regresaran a sus escuadrones para acicalarse, cambiar el armamento y otras cosas que no recuerdo, todo ello reflejo del enfado y del acongojamiento, todo hay que decirlo.
En la mili, el "acongojamiento" va desde arriba y hasta abajo, con lo cual, mis chavales con los que compartiría veinticuatro horas de guardia, antes de mi castración por parte de mi querido capitán, tenían claro que ese día iba a ser muy duro.
Llego mi teniente, mandé ¡FIRMES! a voz en grito, le comuniqué las oportunas novedades y tras revisar la tropa dijo:
- ¡Vamos para adentro!
Ni tan siquiera mis queridos legionarios se movían con la presteza con la que ese día se movió el piquete de la guardia. Y es que como ya he dicho anteriormente, el ACONGOJAMIENTO, era colectivo y grande.
La mañana comenzaba, llegaron las rutas de oficiales y suboficiales, los comandantes, tenientes coroneles y nuestro coronel en su Talbot Horizon de color negro, pero... mi capitán no había aparecido por el cuerpo de guardia.
A eso de las 10:00 de la mañana, nos avisan desde la barrera de acceso que sube mi capitán con un coche de la Guardia Civil, los escasos doscientos metros no los recorre tan rápido ni el Halcón Milienario.
Me puse ante el toro, para que no me buscaran, ni me tacharan de cobarde... porque todo el mundo en el cuartel estaba al tanto de mi movida. Salí del cuerpo de guardia al aparcamiento de visitantes autorizados, saludé a mi capitán con un taconazo que aún hoy resuena en Pozuelo de Alarcón y me presenta al teniente de la Guardia Civil que lo acompañaba en su coche, al cual saludé igualmente.
Ante la mirada de todo el mundo, me pasó un brazo por encima de los hombros y nos dirigimos al cuerpo de guardia mientras del vehículo de los "Civiles", se apeaban dos números (así se les llamaba entonces) y Luis Antonio V. vestido de soldado con su petate pero SIN ESPOSAR.
- No te preocupes, mi teniente, que ahora te trae el Primero el permiso de salida. Ve a mi despacho - me dice - y en el primer cajón está el pase de permiso especial que le hice a Luis Antonio y que se me traspapeló.
- ¡A sus órdenes, mi Capitán!
Batí todos los records de Mariano Haro y al abrir el primer cajón de la mesa del capitán, había una nota encima del permiso de salida que ponía:
"ESTE PASE LO HE HECHO YO. LLÉVALO AL CUERPO DE GUARDIA Y SE LO DAS AL TENIENTE. YA HE DICHO QUE HA SIDO UN ERROR MÍO, CUANDO HAYAS CAPADO A LUIS ANTONIO V. TE PASAS POR MI DESPACHO PARA QUE TE CAPE YO A TI".
Y ahí se acabó todo, con esa nota, meses más tarde lo comentamos como anécdota y el final de la guardia de ese día, resultó laxo y agradable.
Luis Antonio V. recibió una bronca de campeonato. Había podido empalmar dos ferias continuadas en las que obtuvo el suficiente dinero para que su familia se mantuviera durante los dos meses de calabozo con los que le iban a sancionar.
Ni una cosa, ni la otra. Le pegué una bronca de padre y muy señor mío que ratificó el capitán sin levantar la voz ni un ápice.
Pero Luis Antonio V. continuó saliendo de jueves a lunes para poder mantener a su familia. A los dos o tres meses de licenciarse, se plantó en el cuartel con la familia al completo. Su hija pequeña ya estaba recuperada y mi capitán había sido papá de María escasas semanas antes.
Comimos en Pozuelo, sin que faltaran las lagrimas y los abrazos a los postres.
Bendita sea la época de los grandes capitanes que viví en mi RCLAC Villaviciosa 14.

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